A fines de marzo, antes de que se aprobara la idea de legislar la reforma tributaria en la comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, comprometió a los representantes de los principales gremios de pequeñas y medianas empresas del país hacer ajustes clave al proyecto.

“Hemos comprometido incorporar la contabilidad simplificada al régimen pyme”, además de aumentar “significativamente” el tope para acogerse al sistema 14 ter (como hoy se denomina el régimen pyme) fueron los compromisos de Larraín, que también permitieron que la bancada de diputados DC destrabara el debate y diera los votos para aprobar en general la reforma.

No obstante, un análisis de la consultora EY advierte que dichas medidas, que serían introducidas como indicaciones a la iniciativa, tendrían un costo para las arcas municipales.

Según Víctor Fenner, gerente senior de Consultoría Tributaria de EY, el permitir la contabilidad simplificada, que es en base a caja —frente a la completa que planteaba la propuesta original de reforma del Ejecutivo—, impactará a la baja el cálculo de las patentes municipales.

Explica que, al no llevar contabilidad completa, las pymes no tendrán la obligación de calcular el capital propio tributario (diferencia entre activos y pasivos, más algunos ajustes tributarios), el que sirve de base del gravamen a las patentes comerciales. Recuerda que la Ley de Rentas Municipales establece que las empresas con contabilidad simplificada, y que no determinan capital propio tributario, deberán pagar el mínimo de patente comercial, que asciende a 3 unidades tributarias mensuales (UTM), lo que equivale a $145.785.

“Hoy las empresas que están entre las 50 mil y 75 mil UF de ventas anuales pagan patente municipal sobre la base de su capital propio tributario, pero, si se acogen al régimen pyme y no hay restricción para llevar contabilidad simplificada, pagarían una patente municipal bastante mínima”, afirma Fenner, quien advierte que “en municipalidades que son más chicas, donde las empresas no son grandes, el impacto podría ser significativo”.

Se estima que una compañía que declara un capital propio tributario de $500 millones debería pagar $2,5 millones de patente comercial. Pero, con la propuesta de contabilidad simplificada, dicho tributo se reduciría a las 3 UTM.

El experto de EY emplaza a realizar modificaciones legales para evitar la caída en el monto de las patentes comerciales. “Se debería modernizar la Ley de Rentas Municipales e incluir un mecanismo más efectivo de determinación de la base imponible y que permita que las empresas que no llevan contabilidad de alguna manera paguen una patente más alta que las 3 UTM”, planteó.

El Mercurio